Reflexiones

Tesoros en el cielo

Mateo 6:19-21…

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Hoy en día vemos al hombre muy afanado por hacer tesoros en la tierra, buscando aplausos y reconocimientos de los mismos hombres con las cosas que hace, muchas veces queriendo ser otra persona con el simple hecho de ser aceptados por otros, el hombre refiriéndome a ambos sexos, quiere buscar la forma de cómo llamar la atención de sus semejantes, cuando vemos las redes sociales nos damos cuenta donde anda el corazón de los hombres, las niñas subiendo fotos exóticas para llamar la atención de los chicos, los chicos por igual, unos andan en busca de fama, otros andan en busca de puestos altos en la sociedad para ser vistos, etc. Jesús dijo una palabra clave: donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Para nosotros saber dónde está el corazón de alguien solo tenemos que saber en las cosas que se afana a cada momento dependiendo de la intención con que lo hace, en las cosas que constantemente está pensando, recuerda que la intensión del corazón nos delata delante de Dios. Colosenses 3:2 dice: Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Pablo sabía que las cosas de esta tierra son pasajeras, que los tesoros terrenales se pierden pero los celestiales permanecen para siempre.

Para cambiar la dirección de tus tesoros solo hay que cambiar la dirección de tu corazón.

El hombre está muy afanado por amontonar riquezas en la tierra, afanado por ganar el mundo entero con el poco tiempo que le fue dado, muchos andan buscando su propia vida y olvidándose de la vida eterna que solo en Jesús podemos encontrar, sin embargo, al fin de la jornada, nada de lo que consiguieron en la tierra se lo pueden llevar a la tumba, los tesoros terrenales aquí conquistados aquí se quedarán. El mejor tesoro que podemos recibir es el favor de Dios para nuestras vidas a través del señor Jesucristo.

Vivir por fe es la evidencia de que todo lo que haces es para agradar a Dios.

Mientras que otros andan amontonando riquezas en el cielo porque su corazón y su mirada está puesta en Dios. Me refiero a esas personas que no andan buscando aplausos y reconocimiento de los hombres, que hacen todas las cosas con la intención de agradar a Dios y no a los hombres. Aquellas personas que no se cansan de hacer el bien a aquellos que necesitan, que sus manos siempre están prestas para ayudar a los demás y glorifican a Dios con lo que hacen. Aquellas personas que constantemente están ganando almas para Cristo con palabra y ejemplo. Aquellas personas que quizás no están frente a las cámaras ni a la vista del público pero que Dios sabe que invierten constantemente en la bolsa de valores del cielo. Esas son las personas que viven por fe creyendo que Dios le proveerá para seguir ayudando a los demás, aquellos con mentalidad del reino que piensan, si Dios me bendice en abundancia es para bendecir la vida de otros. Aquellos que piensan: si Dios llenó mi barca de peses en el mar no es para botar los peses a fin de que mi barca no se hunda, sino para llamar a otras barcas en el mismo lugar de provisión para ser llenas con la mía. Aquellos que piensan en su corazón: Dios me provee a medida que voy dando.

Si depositas tus tesoros en el cielo no hay ladrón que pueda robarte.

Hoy es un nuevo día para cambiar de mentalidad, es tiempo de invertir en la bolsa de valores del cielo, hay muchas personas que ayudar alrededor del mundo, hay muchas personas que están esperando una palabra de aliento, hay muchas personas que necesitan ser amadas, déjame decirte que si buscas recompensa de los hombres recompensa de los hombres recibirás y sabes que el hombre insensato no valorará tu esfuerzo, Dios sí quiere bendecirte y lo quiere hacer en abundancia.

No todo es fama, reconocimiento de hombres, no todo es llamar la atención de los demás, entiendo que cuando esto pasa es porque tu corazón necesita ser sanado porque todas las cosas antes mencionadas vienen por una actitud de orgullo en tu corazón. Yo te aseguro que si empiezas a buscar el agrado de Dios en las cosas que haces, las cosas empezarán a cambiar de una manera extraordinaria porque Dios pondrá en tus manos todo lo que necesitarás para ayudar a los demás. Pondrá su palabra, sus dones, pondrá nuevas fuerzas, nuevas actitudes, un corazón nuevo conforme al de él, en el nombre de Jesús.

Dime donde está tu tesoro y yo te diré dónde está tu corazón.

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