
Lucas 16:24…
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
La avaricia y el egoísmo son el producto de entronar al dios del dinero en nuestro corazón (Lucas 12:16-21).
El amor al dinero es unos de los males más perversos que está destruyendo a la humanidad. Si pudiéramos poner los males más destructivos habláramos del amor al dinero, la inmoralidad sexual y la idolatría. Este amor al dinero es lo que tiene a muchas personas sirviéndole a otro dios diferente al dador de la salvación. Este espíritu ataca a cualquier persona que no tiene a Dios en primer lugar, ya sea cristiano, no cristiano, político, no político, medico, abogados, arquitectos, ingenieros, entre otros. Este espíritu opera en diferentes culturas y sociedades. Muchas personas que viven en extrema pobreza prefieren jugar el loto con los pocos recursos que tienen para sobrevivir por la influencia de este espíritu de satanás. El dios del dinero opera en diferentes dimensiones y diferentes ámbitos, están los que engañan para conseguir dinero, están los que matan para conseguir dinero, están los que roban para conseguir dinero, están los que hacen negocios sucios para conseguir dinero, entre otros. Muchas personas están siendo manipuladas por este dios, háblese de pastores, altos funcionarios del gobierno, el mismo gobierno, el estado, dueños de empresas, entre otros. El objetivo de este dios es hacerlos entender que la vida consiste en la abundancia de los bienes que poseemos, siendo esta unas de las mentiras más perversas que satanás ha propagado a través del sistema de este mundo Lucas 12:15. Este dios se ha infiltrado incluso en la religión, por eso somos más dados a aportar en una actividad secular que en una actividad donde se promueva la verdad de la palabra de Dios. Sin embargo gastan una fortuna en cosas que no traerán ningún beneficio a su vida ni a la vida de los demás porque el dios del dinero está entronado en su corazón, han doblado el orden de Dios y solo piensan en ellos mismos, cuando el principio del amor nos enseña que debemos pensar en Dios primero, después en el prójimo y por último nosotros.
De que nos vale tener tantos tesoros en la tierra sino tenemos con quien compartirlo.
Esta fue una enseñanza que nos dejó el señor Jesucristo en la parábola del joven rico. Hemos convertido el dinero en un Isaac que no queremos entregar y sin darnos cuenta se ha convertido en un dios en nuestras vidas porque removió el lugar de Dios en nuestro corazón. Jesús le dijo al joven rico (Lucas 18:22-24): vende todo lo que tienes, dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo, y ven sígueme. Y él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: Cuan difícilmente entraran en el reino de Dios lo que tienen riquezas. En esta escritura vemos claramente la influencia del dios del dinero en el corazón del hombre, tanto así, que nos deja de importar la vida de los demás y el avance del reino de Dios. Esto pasa muchas veces pasa en nuestras vidas, creemos que tenemos el cielo ganado por cumplir religiosamente con los mandatos de Dios, pero cuando Jesús nos dice entrégame lo más preciado y toca nuestros intereses personales, entonces empezamos a decir que no es de Dios, porque en esa área Cristo aun no es señor.
Cristo es solo señor en las áreas que le hemos entregado y el área de las finanzas son muy pocos los que la entregan porque el espíritu religioso siempre se opondrá y hará resistencia Lucas 16:14. Si Cristo no es señor en tus finanzas, ¿Quién crees que es tu señor? Decimos que Dios es el dueño de nuestra vida pero cuando se nos hablan de finanzas empezamos a reprender al enemigo. El religioso no sabe cuántas veces Dios ha probado su corazón en el área de las finanzas y aun se resiste a entender que es un área que debe entregarle a Dios al igual que todas las demás. Cuando le entregamos el área de las finanzas a Dios nos convertimos en personas dadivosas, capaz de dejar de comer para que otros coman, capaz de desprenderse de lo que tiene para que otros sean beneficiados. Piensan en Dios primero antes que a ellos mismos porque el que piensa en Dios siempre mirará al prójimo con amor. Estas personas no les importan entregarlo todo con tal de agradar a Dios. Siempre están invirtiendo sus riquezas para que el reino de Dios se siga propagando alrededor del mundo. Son muy dados a aportar en toda actividad que se propague la verdad de la palabra de Dios porque el dios del dinero ha sido destronado. A este tipo de personas Dios le entrega mucho más porque en un momento determinado cuando no tenían nada fueron probados, ahora Dios le confía cosas mayores para que sigan invirtiendo en los planes de Dios Lucas 16:10-13.
El hombre más miserable no es el que menos tiene sino el que menos da.
El mundo ha tergiversado esta verdad. Para el hombre, el más rico es el que posee más recursos económicos y posesiones terrenales, pero cuando vamos a la escritura en Apocalipsis 3:17 dice: Porque tu dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Y en Lucas 16:15 dice: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. En estas escrituras vemos como Dios llama a los que son ricos según su propio concepto de riqueza (desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo). Pero el que es rico según Dios es aquel que todo lo que tiene se lo ha entregado a él. Aquel que no se jacta en las cosas que adquiere día a día, aquel que no confía en su propia capacidad de adquirir riqueza, porque ha entendido que Dios es quien da poder al hombre para hacer riquezas, aquel que reconoce que todo lo que tiene es porque Dios se lo ha dado Deuteronomio 8:17-19. El que se desvía de esta verdad sobre las riquezas lamentablemente terminará sirviendo a otro dios y su final será perdición. El hombre más rico espiritualmente en esta tierra fue el señor Jesucristo y terrenalmente fue Salomón. Hubo una gran diferencia entre estos dos tipos de riquezas, que la riqueza de Cristo era eterna y la riqueza de salomón era pasajera. La riqueza de Cristo nunca trajo angustia a su corazón, la riqueza de salomón sí. No hay hombre más rico que aquel que conoce la verdad de la palabra y la sigue. El hombre que tiene riquezas terrenales y riquezas espirituales es doblemente rico, la riqueza eterna y espiritual es una actitud del corazón como producto de un corazón transformado y pocos son los que la hayan. La riqueza terrenal puede hacerte perder la salvación pero la espiritual no.
Un corazón trasformado es lo que nos hace más ricos cada día delante de Dios, un corazón no cambiado nos hará más pobres cada día aunque terrenalmente tengamos más.
Con todo este tema concluyo preguntando, ¿Cual es el dios de tu vida? El dinero o Dios. En ningún momento he dicho que no podemos ser ricos terrenalmente, debemos saber que las riquezas terrenales son una bendición de Dios cuando entendemos que no fueron producto de nuestra propia capacidad sino producto del favor de Dios. Muchas veces lo que Dios nos dio como bendición nosotros lo convertimos en una maldición quitándolo a él del primer lugar de nuestras vidas. Dios le dio una promesa a Abraham de entregarle la tierra prometida a sus generaciones, la tierra con mayor abundancia de riqueza en todo el mundo, sin embargo Israel quito a Dios y empezó a adorar a dioses falsos. Eso pasa en nuestras vidas, Dios nos bendice con algo terrenal sin embargo por no tener un corazón transformado lo que fue de bendición lo convertimos en maldición. Dios nos da una esposa como producto de su bendición, sin embargo nos acostamos con otra mujer para vivir en adulterio, por la falta de un corazón transformado, por esa causa le pedimos muchas cosas terrenales a Dios y no llegan a nuestra vida porque si Dios nos las entrega entonces pondrá en riesgo nuestra salvación 1 Timoteo 6:10. Muchos por más que se esfuerzan no avanzan económicamente porque si llegan a tener algo entronarían al dios del dinero y quitarían a Jesús de su corazón, y por amor Dios permite que se mantengan en el estado de la suficiencia (Tener riquezas para vivir no para sobreabundar). En toda la palabra explica que los dioses que más compiten con Dios en el sentido de hacernos perder la salvación son: Idolatría en todo el sentido de la palabra, el amor al dinero y la inmoralidad sexual. Por eso Dios nos dice: Yo o el dinero, yo o tus aberraciones sexuales, yo o cualquier cosa que me haya quitado el primer lugar en tu corazón.
Dios nos probará en el área de las finanzas porque es el área que más cerca está del trono de nuestro corazón, no dejemos que le quite el trono al señor Jesucristo.
¿Cuándo sabemos que el dios del dinero le quito el lugar a Dios de nuestro corazón? Cuando….



