
Lucas 15:20…Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.Nunca recibirás al perdido con amor hasta que entiendas que tú un día estuviste perdido, y cuando regresaste a casa, los brazos de un padre te recibieron con amor y misericordia.
Cuando leemos esta historia nos damos cuenta el gran valor que tenemos delante de Dios. No importa lo que hagamos o no hagamos, nuestro valor delante de Dios nunca cambiará. Si intentáramos encajar esta historia al mundo de hoy nos daríamos cuenta que muchos cumplimos el papel del hijo perdido. Cuantos de nosotros nos rebelamos o vivimos toda nuestra vida dándole la espalda a Dios. Cuantos de nosotros no queríamos saber de Dios ni de su amor por vivir esclavos a los placeres de este mundo. Quizás tú eres de algunos hijos que regresaron a la casa del padre otra vez, pero te olvidaste que hay muchos que aún no han decidido regresar a casa, porque aún creen que vivir lejos de la casa del padre es mejor que vivir dentro de ella. Muchos de ellos hoy están desnudos, con hambre, solos, vacíos, desamparados, tristes, lleno de dolor, porque decidieron tomar su propio camino, sin saber que hay un padre que sufre todos los días mirando hacia el horizonte esperando a que uno de sus hijos decida regresar otra vez. Muchos de ellos se sienten avergonzados por todo lo que han hecho, se sienten culpables y no tienen el valor de regresar a casa.
Esto explica porque muchos de ellos dicen: es que soy muy pecador, es que me gustan mucho las mujeres y las parrandas, es que no puedo dejar el alcohol, porque en un mundo caído como en el que vivimos el hombre nos ha enseñado a ser fríos y sin amor, y ellos creen que Dios tiene el mismo corazón que los hombres. Muchos de ellos ya lo gastaron todo, y están comiendo de la comida de los cerdos, pensando una y otra vez, en la casa de mi padre hay abundancia de pan, pero no tengo el valor para regresar. Lo gastaron todo en este contexto significa: que ya lo han intentado todo, que hicieron todo lo que estaba a su alcance hacer en el ámbito del pecado. Por eso el hombre nunca llega a entender lo que perdió hasta que un día esto le llega a faltar Lucas 15:14. Muchos de ellos un día le sirvieron a Dios, y cuando ven a un creyente le es mejor tomar otro camino porque se sienten acusados y avergonzados porque un día hablaron del amor de Dios y hoy en día no tienen la autoridad para hacerlo por la condición en la que se encuentran. La iglesia esta tan hundida en la religiosidad que ya los perdidos tienen temor a acudir a ellos porque sienten que serán juzgados y maltratados, en vez de ser aceptados y amados. Hay una competencia de ser el más santo, que se juzgan unos con otros para verse más espirituales que los demás, sin saber que Dios conoce el corazón de cada persona, y detrás de la competencia se esconde el celo y la envidia.
A Dios no le importa las veces que has fallado, él solo quiere ver el día y la hora que decidas regresar a casa otra vez.
El amor de un Padre y una Madre hacia un hijo es lo más grande que puede existir. Aun cuando el hijo se rebeló contra su padre y mal gasto su herencia, su padre lo seguía amando con la misma intensidad, su amor hacia su hijo nunca menguo porque el amor de un padre es incondicional, infinito y sobrenatural. Cuantos de nosotros creemos que por haberle fallado Dios, ya él no nos ama, que nos ve con asco y con desprecio, y al sentir esto en vez de buscar a Dios lo que hacemos es que nos alejamos más de él Génesis 3:9-10. El hijo menor estaba decido a irse lejos a gastar toda su herencia, pero el padre nunca lo detuvo, porque si algo Dios hace con nosotros es que nunca traspasa la línea de nuestra voluntad, Dios nos ama con todo el corazón, pero él nunca nos obliga a estar con él. Muchos de nosotros estamos en la iglesia, Dios nos bendice, nos llena de sabiduría, desarrolla nuestros dones y talentos, nos da un buen trabajo, una buena pareja, una hermosa familia, y después que Dios nos lo da todo, decidimos apartarnos de él. ¿Sabes por qué? Por la falta de gratitud. Creemos que todo lo que hemos alcanzado es producto de nuestra propia capacidad y ahí mismo nace la ingratitud. Por eso el hijo prodigo se marchó de su casa, porque pensaba que iba a encontrar una mejor vida lejos de su padre, sin saber que en la casa de su padre el tenia recursos ilimitados, y que lo perdió todo porque se desconectó de la fuente.
Solo la crisis nos puede hacer entender la diferencia de vivir con Dios y vivir lejos de él.
Concluyo diciendo: La historia cuenta que el hijo pródigo volvió en si al ver la mala condición de vida que estaba viviendo, y cuando le falto todo y entro la crisis, él pudo diferenciar lo que significa estar en la casa de su padre y vivir lejos de él. Así muchos de nosotros no hemos recapacitado porque la crisis aún no ha tocado nuestra puerta. Estamos esperando que venga una desgracia para darnos cuenta que el día que decidimos alejarnos de Dios ese día lo perdimos todo y el reloj empezó a correr en nuestra contra. Una vez el hijo perdido volvió en sí, se sentía avergonzado, ahí pudo ver el producto de su mala decisión, pudo ver su mala condición, sus errores, entre otras cosas, por eso sino queremos abrir nuestros ojos para ver nuestra corazón, la crisis lo hará por nosotros.
El hijo perdido debía tomar una decisión: morir en el lugar donde estaba, o quebrantar su orgullo, humillarse y volver a casa. La Biblia enseña que aun cuando estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió y se hecho sobre su cuello y lo besó Lucas 15:20. Dándonos a entender que su padre se despertaba cada mañana a ver hacia el horizonte con la esperanza de que su hijo algún día regresaría a casa. Para un padre dar por muerto a un hijo debió pasar mucho tiempo, pero el amor de un padre es tan fuerte, que aun diciendo de labios que había muerto, su corazón no descansaba ni de noche ni de día esperando el sueño de poder ver a su hijo volver a casa otra vez (Dios quiere verte en casa otra vez) Lucas 15:24. A veces pensamos que Dios nos va a castigar y regañar por todo el mal que hemos hecho, sin saber que lo único que Dios quiere es abrazarnos y besarnos, decirnos cuanto nos extraña y cuanto nos ama. Dios no quiere saber con cuantas rameras te acostaste, ni cuantas botellas de alcohol te tomaste, ni cuantas dosis de drogas consumiste, él lo único que quiere es verte en casa otra vez. Él no te quiere para regañarte, el solo te quiere para celebrar la llegada de su hijo perdido, él tiene preparado el cerdo más gordo, el mejor vestido, la fiesta esta lista para el día que decidas regresar a casa, él te va a quitar esa ropa de pecado e inmundicia para ponerte una vestimenta de Rey, regresa a casa hijo perdido, vuelve a su presencia otra vez.
Solo Dios es capaz de amarnos sin importar lo tanto que le hemos fallado.
Oración:
Gracias padre por amarme tanto y demostrarme tu inmenso amor en la cruz del calvario. Quiero volver a casa otra vez, quiere decirte cuando te extraño y cuando deseo estar contigo, poder reír, poder llorar en tus brazos, poder contarte mis secretos más íntimos, poder confesarte mis debilidades, hoy renuevo mi pacto contigo, y te pido que borres todos mis pecados y me hagas una nueva persona. El sacrificio de tu hijo no fue un vano para mí, ayúdame a valorarlo como realmente tiene su valor. Solo deseo estar contigo porque fuera de tu presencia solo encontré hambre, desnudez, una vida vacía, sin amor, llena de tristeza, una vida egoísta y arrogante, pero en ti encontré todo lo que necesitaba, amor, aceptación, paz, protección, bendición, y lo más importante, una casa donde no falta nada con un padre que me ama, todo esto te lo pido en el nombre poderoso de Jesús, amen.



