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Dios nunca llega tarde

Dios nunca llega tarde

2 Pedro 3:8-9… Más, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Las promesas de Dios no dependen de nuestras circunstancias presentes, por eso, en los momentos más difíciles, es ahí donde Dios quiere cumplir su promesa sobre tu vida, para que la gloria sea de él y no de los hombres.

Todos en alguna etapa de nuestra vida hemos pasado por la temporada del silencio. Hemos sentido como que Dios se ha olvidado de nosotros, que no vemos respuestas a nuestras oraciones ni a nuestras situaciones adversas. Clamamos y clamamos pero es como si Dios ha cerrado sus oídos para no escucharnos, y en ese momento sentimos como que la derrota se ha vuelto una realidad sobre nuestra vida. Quizás por mucho tiempo le has pedido una pareja a Dios, quizás un negocio, un buen trabajo, la conversión de tu familia, la restauración del matrimonio de tus padres, mejores calificaciones en la escuela, y mientras más oras, menos respuestas circunstancial recibes, porque Dios te quiere enseñar que su poder es más grande que las circunstancias adversas que le quieren hacer la contra a tu fe.

Lo que para el hombre es un obstáculo para Dios es una plataforma para manifestar su poder.

La palabra nos enseña que cuando el pueblo de Israel fue libre de la esclavitud de Egipto huyeron por el desierto en camino a la tierra prometida, hasta encontrarse con el Mar rojo quien le impedía seguir su trayecto. Ellos pensaron que iban a morir sin ver la promesa de Dios cumplirse sobre su vida, que fue una locura lo que había dicho Dios por boca de Moisés, ya que la situación presente los obligaba a creer lo contrario a lo establecido por Dios (No dejes que las situaciones presentes te hagan creer lo contrario a lo establecido por Dios). Entonces Dios le dijo a Moisés: extiende tu mano sobre el mar y divídelo, y el mar se abrió en dos para que el pueblo de Israel pasara en seco al otro lado y destruir en el lugar del milagro a todo un ejército enemigo.

Una vez más Dios nos enseña que no hay nada imposible para él, que para lo que el hombre es un obstáculo para Dios es una plataforma para manifestar su poder. Lo que no sabemos es que en ese preciso momento nuestra fe está siendo probada para dar a conocer si le creemos a Dios por lo que vemos o le creemos a Dios por nuestras convicciones. La palabra de Dios nos enseña que debemos vivir por fe y no por vista 2 corintios 5:7, porque Dios sabe que su poder no depende de las circunstancias a nuestro alrededor sino de su voluntad en momentos determinados. En pocas palabras, podemos estar viviendo el peor momento de nuestra vida, y Dios es y seguirá siendo Dios, y en su soberanía, hace las cosas según su voluntad.

Orar con fe es clamar sin importar los vientos contrarios que estén golpeando nuestra barca, si los vientos arrecian, estas apunto de recibir respuesta a tu oración.

Muchos de nosotros hemos enterrado nuestros talentos, nuestros sueños, nuestros anhelos, porque las situaciones adversas nos han hecho entender que Dios se ha olvidado de nosotros, sin saber, que aun en la más densa oscuridad, la luz del día está apunto de resplandecer. Debemos entender que el tiempo de Dios y el tiempo del hombre son dos tiempos totalmente diferentes, lo que para el hombre son mil años, para Dios es un día, y para lo que el hombre es un día, para Dios es mil años 2 Pedro 3:8, pero debemos estar seguros, que lo que Dios nos prometió, no hay principado, ni potestad, en los cielos, ni en la tierra que pueda detener el cumplimiento de sus promesas sobre nuestras vidas.

Nuestra fe es lo único que le pone demanda al cumplimiento de las promesas de Dios en nuestras vidas.

El padre de la fe (Abraham), tuvo que esperar veinte y cinco años para ver la promesa de Dios cumplirse sobre su vida. Él pudo hacer dicho en ese trayecto de tiempo, que Dios había enloquecido en lo que le había prometido, y en el momento naturalmente hablando menos indicado, Abraham pudo ver la promesa de Dios hecha una realidad sobre su vida. Muchas veces nuestras circunstancias presentes quieren hacernos dudar de las promesas de Dios para nuestras vidas, porque no hemos entendido que las circunstancias presentes van en cambios constantes, lo que nunca cambia es la verdad de Dios.

Dios nunca se demora en sus promesas, Dios siempre llega justo a tiempo. Dios no depende de tus circunstancias adversas, tus circunstancias adversas dependen de Dios.

Oración: Señor te doy gracias por tu amor y tu bondad. Gracias por ser mi Dios, entendiendo con esto que para tí no hay nada imposible. Perdóname por las veces que he dudado de tus promesas, por las veces que me he dado por vencido a lo que me has prometido, te pido que restaures mi fe a través de un encuentro contigo, crea en mí el hábito de leer tu palabra todos los días para que mi fe se fortalezca día a día. Hoy me levanto con una nueva percepción de la oración y de las situaciones adversas, creyendo que tu oh Dios, tiene el poder para hacer lo imposible posible, todo te lo pido en el nombre de Jesús.

Sobre Isangel Alcántara Falcon

Isangel Alcántara Falcon
Un servidor de nuestro señor Jesucristo que lucha día a día por agradar a Dios, por su misericordia me llamó a predicar su palabra a los perdidos, a sanar a los quebrantados de corazón y a dar libertad a los cautivos, anhelo vivir lo que predico encontrando cambios sobrenaturales en mi vida y con mi testimonio en la vida de otros.

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