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Levantando los muros caídos

Levantando los muros caídos

Nehemías 2:17-18… Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén esta desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré como la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey había dicho. Y dijeron: levantémonos y edifiquémonos. Así esforzaron sus manos para bien.

¿Cuáles son tus planes para este nuevo año? ¿Con cuales recursos cuentas para enfrentar tus problemas matrimoniales, financieros, de salud, problemas emocionales y espirituales? ¿Cuáles cambios vas a hacer en tu vida para alcanzar tus metas y objetivos propuestos?

Las grandes corporaciones establecen metas, las cuales tienen que alcanzar en el transcurso del año. Para esto se valen de métodos y programas, las cuales les ayudan a medir el alcance de las mismas. Estas evaluaciones les permiten tomar medidas correctivas en caso de no estar cumpliendo con los objetivos trazados, ya que de seguir así, no alcanzarían las metas establecidas y esto sería un fracaso. Da pena ver tantas personas que pierden las promesas de Dios porque no se detienen a evaluar lo que están haciendo. Por eso nunca ven resultados, y se decepcionan del camino pensando que Dios no les ayudo. El pueblo de Israel tenía una meta, llegar a Canaán en poco tiempo. Pero esos cuarenta años en el desierto no hicieron que ellos reaccionaran y se preguntaran en que estaban fallando, porque se habían retrasado tanto. Por eso, si nuestras promesas se han alejado, es tiempo de reflexionar y preguntar a Dios en que nos hemos desviado, que hemos dejado de hacer. Necesitamos su corrección para no desviarnos y alcanzar definitivamente la menta que él nos trazó.

Un muro es una expresión de fortaleza y se refiere a todas aquellas armas del reino de Dios que le hacen resistencia a los ataques de satanás.

Estamos viviendo la época del conformismo. A muchos de nosotros ya no nos preocupa pasar nuestra vida haciendo las mismas cosas y viviendo la misma vida. Hemos pasado nuestra vida invirtiendo en cosas terrenales que nos hemos olvidado de las cosas que realmente tienen valor en nuestras vidas. Tenemos planes de que vamos a estudiar, de que película vamos a ver, con quien persona nos vamos a casar, en qué fecha sale el ultimo celular, entre otras cosas. Y muchas de estas cosas son buenas, pero lamentablemente no pueden tomar el lugar de prioridad de los planes de Dios. Hemos estado por años edificando en lo terrenal pero en lo espiritual ya el enemigo nos ha vencido y hasta que no levantemos los muros, viviremos de derrota en derrota. Por tal razón hacemos un esfuerzo sobrehumano para conseguir las cosas, y cuando al fin la tenemos, ya no nos quedan fuerzas para disfrutarlas, porque hemos estado haciendo las cosas en nuestras propias fuerzas y por tal razón terminamos desgastados físicamente. Los muros espirituales en nuestras vidas están destruidos y nos hemos hecho nada para edificarlos y levantarlos otra vez. Estamos viviendo nuestra vida como si Dios no existiera para nosotros, y a la hora del problema, queremos verlo actuar instantáneamente.

Cuando los muros están destruidos en nuestras vidas, los ataques del enemigo se hacen más frecuentes y dolorosos.

Cuando no hay muros que cerquen nuestra vida, a satanás se le hace más fácil atacar, robar, matar, engañar, destruir y llevar a cabo cualquier plan que se le antoje llevar. Los muros espirituales representan todas aquellas cosas que nos hacían crecer espiritualmente, por ejemplo: nuestra relación con Dios, nuestra vida de oración, la lectura continua de la palabra de Dios, el ayuno, nuestra vida de alabanza y adoración a Dios, nuestro ministerio, nuestro servicio en la casa de Dios, el evangelismo, entre otras cosas más. Muchas veces decimos que Dios no existe por los tantos problemas y dificultades que enfrentamos día a día, y a la verdad es que los muros de nuestra ciudad están todos destruidos y ya no tenemos recursos para enfrentar la crisis.

La palabra nos enseña que Dios levanto un hombre llamado Nehemías para que le abriera los ojos al pueblo y vean la mala condición que estaban viviendo. Ellos estaban acostumbrados a vivir en la misma condición, nada les preocupaba, para ellos todo era normal, eran el tipo de gente que estaban tan acostumbrados a los problemas, que ya lo habían hecho parte de sus vidas. Cuantos de nosotros nos hemos acostumbrados a llenar un banco en la iglesia, a hacer la rutina repetitiva de todos los días, a luchar con el mismo pecado, a hablar las mismas mentiras, y ya nada nos preocupa. Nos hemos desentendido del llamado y propósito de Dios para nuestra vida, y no estamos motivados a saber a qué Dios nos llamó a sus caminos, el por qué estamos en la iglesia y el por qué hacemos lo que hacemos todos los días. Nuestra relación con Dios está cada día peor, ya no tenemos tiempo para orar y pasar tiempo de calidad con Dios. Es tiempo de levantar los muros que cubrían nuestra vida y nuestra familia, los muros que cubrían nuestras finanzas, nuestro matrimonio, nuestro corazón, entre otras cosas. Muchos de nosotros entramos en el error de que cuando tenemos salud, no debemos orar por la salud, y esta es unas de las razones por las cuales, cuando al fin nos enfermamos, nos ataca una enfermedad que nos deja al borde la muerte, porque no hemos entendido que mientras más bendecidos somos es cuando más debemos de orar para cubrir nuestra bendición.

Si no levantamos lo muros caídos en nuestras vidas en cualquier momento podemos perder todo lo que por mucho tiempo hemos edificado.

Oración para iniciar el 2018… Continuara…

Sobre Isangel Alcántara Falcon

Isangel Alcántara Falcon
Un servidor de nuestro señor Jesucristo que lucha día a día por agradar a Dios, por su misericordia me llamó a predicar su palabra a los perdidos, a sanar a los quebrantados de corazón y a dar libertad a los cautivos, anhelo vivir lo que predico encontrando cambios sobrenaturales en mi vida y con mi testimonio en la vida de otros.

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