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Los sueños y las bendiciones de Dios

Los sueños y las bendiciones de Dios

Génesis 28

12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

Cada vez que Dios puso su mirada en un hombre siempre fue para bendecirlo.

Un sueño es una visión hacia el futuro de lo que anhelamos tener o alcanzar. En el Antiguo Testamento cuando Dios le daba un sueño a una persona, él le revelaba sus planes y propósitos para su vida y la vida de sus generaciones. Los sueños de Dios son tan grandes e ilimitados que la vida de un solo hombre no es suficiente para cumplirlo, se necesita una generación completa para llevarlo a cabo. Dios le establecía al hombre un norte hacia dónde ir, le daba instrucciones de cómo debía llegar a su destino, instrucciones que estaban íntimamente ligadas a los principios de su palabra. Dios siempre nos muestra el final del trayecto, las bendiciones que nos perseguirán como consecuencia de haber dicho que si a su propósito divino, pero nunca nos muestra el proceso por el que debemos pasar para llegar a él y ahí es que muchos de nosotros nos equivocamos cuando creemos que no hay desiertos para llegar a la tierra prometida, y en esos desiertos es que nacen los hombres más radicales y guerreros que jamás hayan existido, hombres con el carácter de Cristo y con gran convicción del Dios a quien le sirven.

La obediencia a la palabra y al propósito divino son la clave para atraer las bendiciones de Dios.

Muchas personas creen que estar bendecido(a) es solo tener riquezas financieras (esto puede ser en parte), y la verdad es que hay muchas personas que abundan en riquezas y son más pobres que una persona que lucha día a día para comer el plato del día, porque la bendición de Dios depende de la obediencia a su palabra, y una persona que no obedece los principios de la palabra aunque lo tenga todo terrenalmente hablando, son más pobres que cualquier persona que no tenga nada en lo terrenal pero que tenga a Jesús en su corazón. Las personas pobres siempre están tristes, se sienten vacías, no le encuentran sentido a lo que hacen, están depresivas, no tienen sentido de la vida, y en muchas ocasiones atentan contra su propia vida, dependen de los diagnósticos de los hombres, no salen de una enfermedad ni de las deudas, entre otras cosas.

Cuando Jacob tuvo el sueño, Dios le revelo sus planes para él y para sus generaciones, aquí vemos la gran importancia de conocer el propósito de Dios, porque la bendición que carga tu propósito no solo transformara tu vida, sino también la vida de tus generaciones y las naciones a donde Dios te envíe. Cuando José estaba viviendo la materialización del sueño de Dios, a parte de su familia, toda una nación entera (Egipto) estaba siendo bendecida, porque un solo hombre con temor de Dios había llegado al poder a gobernar Proverbios 29:2.

Una persona que no tiene sueños ni conoce su propósito en Dios es una persona carente de sentido de vida.

Una persona que no tiene sueños es una persona que no sabe el por qué luchar. Un sueño es la razón por la cual nos esforzamos por dar lo mejor cada mañana. Un sueño es lo único que despierta el espíritu guerrero que hay dentro de nosotros. Un sueño nos cambia el lenguaje, nos lleva a tomar decisiones. Un sueño es lo que afirma nuestra identidad y nuestro llamado. Un sueño es la razón por la cual José pasó de ser un simple sirviente a ser el gobernador de toda una nación. Cada sueño que Dios nos da conlleva tres cosas: tiempo, sacrificio y perseverancia. Muchas personas llevan años esperando la promesa de Dios cumplirse sobre su vida, déjame decirte que su cumplimiento está más cerca que lo que esperas.

Busquemos en intimidad el propósito de Dios para nuestra vida. Es imposible conocer el propósito si no tenemos hambre por conocer a Dios ni servirle a él. Cuando Dios ve un corazón dispuesto y disponible para hacer su voluntad, es irresistible para él revelarle sus planes y propósitos para su vida. No dejes que satanás entierre tus sueños formando una mentalidad de derrota, de conformismo, y de desesperanza.

Dios no bendice al hombre, Dios bendice el propósito de él en la vida del hombre. Conoce tu propósito y verás el surgimiento de grandes bendiciones sobre tu vida.

Oración: Señor te doy gracias por tu amor y tu bondad, gracias por enseñarme la máxima prioridad que es conocerte más, para llevar a cabo el propósito por el cual estoy aquí en la tierra. Te pido que reveles tu propósito a mi vida para que mi nacimiento no sea en vano en esta tierra, enséñame a escuchar tu voz y pon en mí un corazón obediente para cumplir con cada uno de tus principios. Pon en mí esa hambre por conocerte más cada día, y para servirte con todo mi corazón, todo esto te lo pido en el nombre de Jesús, amen.

Sobre Isangel Alcántara Falcon

Isangel Alcántara Falcon
Un servidor de nuestro señor Jesucristo que lucha día a día por agradar a Dios, por su misericordia me llamó a predicar su palabra a los perdidos, a sanar a los quebrantados de corazón y a dar libertad a los cautivos, anhelo vivir lo que predico encontrando cambios sobrenaturales en mi vida y con mi testimonio en la vida de otros.

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