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Como aprender a orar | Parte IV

Como aprender a Orar | Parte IV

Para orar correctamente necesitamos fe, humildad, completa sinceridad y la ayuda del Espíritu Santo.

Orar no es algo mecánico ni religioso que solo lo usamos para que otros nos vean, o un escape para salir de la necesidad. Con necesidad o sin necesidad, todos tenemos el deber de orar porque la oración es la base de nuestra relación con Dios. Debemos entender que Dios está en todo lugar y que podemos estar conectados con él todo el tiempo, el problema está en que la tradición nos ha enseñado que Dios solo está en la iglesia o en nuestra casa solamente, y que solo ahí podemos pensar en él. Eso explica porque muchas personas se visten de santos al llegar a las iglesias pero cuando salen al mundo exterior se vuelven a poner la misma ropa de pecado e inmundicia. En mi vida como hijo de Dios he aprendido que si queremos estar conectados con Dios todo el tiempo, debemos pensar en él en cada decisión que vayamos a tomar. Claro está, el tiempo de intimidad es un tiempo que Dios no negocia con nadie y solo lo podemos encontrar en lugares como la iglesia, nuestra casa o en un lugar donde no hay distracciones. Jesús pasaba mucho tiempo a solas con el padre celestial y producto de ese tiempo a solas, el pasaba todo el día conectado con él y estaba listo para hacer su voluntad. El problema de nosotros es que no tenemos vida de oración secreta, por eso no pensamos en Dios al momento de tomar cada decisión. Orar no es solamente pedir, también podemos orar cuando lo alabamos y lo adoramos porque orar es tener comunión con Dios.

¿Cómo espera Dios que oremos?

Cuando vayas a la presencia de Dios no vayas con máscaras, ve tal y como eres. Si tomaste la decisión de recibir a Jesús como tu salvador, ve y preséntate como su hijo. Dile al Espíritu Santo que te ayude a orar en la voluntad del Padre y que tome tus labios para hablar. Hazle saber a Dios que estás consiente de tus faltas y que necesitas de él para cambiar, que no eres perfecto, que eres débil cuando no dependes de él. Antes de pedirle algo, pasa tiempo dándole gracias por lo bueno que ha sido contigo, empieza a alabarlo por todas sus maravillas, por sus proezas, por su inmenso amor. Dale gracias por el sacrificio de Cristo en la cruz, por la nueva vida que él te ha dado. Dale gracias porque no eres un esclavo del pecado como eras antes, que él te hizo conocer su verdad para que hoy en día puedas ser libre. Dale gracias por todo lo que tienes, tu familia, tus amigos, tus pastores, tus líderes, tus autoridades, dale gracias por tu matrimonio, o por tu noviazgo, por tu trabajo, por tus finanzas, entre muchas cosas más. Humíllate delante de él y póstrate a adorarlo, reconoce que él es el Dios del universo y que no hay otro como él, reconócelo como tu papito lindo, como tu amado, exprésale con tus palabras cuanto lo amas y que representa para ti. Antes de pedirle algo material, algún anhelo propio, o por otras personas, ponte a cuenta con él, y ahí entra la sinceridad.

Confiesa tus pecados en voz audible, que él te escuche decir que le mentiste a tus padres, o a tus amigos, que engañaste a una persona, que él te escuche decir que tienes debilidad con el sexo opuesto, que él te escuche decir que eres orgulloso, arrogante, que sientes envidia por alguien, que él te escuche decir que eres mal agradecido con él y con otras personas, que sientes rencor hacia una persona pero que tienes toda la intención de cambiar. Cuando confieses todas tus faltas sé que vendrá el quebranto y sentirás deseos de llorar, porque sabes que eres débil, que no eres perfecto, pero si tienes toda la intención de cambiar y has intentado cambiar, entonces no podrás retener el llanto. Cuando hayas llegado a este nivel en la intimidad, hace mucho rato que la presencia de Dios abra llenado todo el lugar donde te encuentras porque Dios habita con el quebrantado y humilde de espíritu. Ahí sentirás su perdón a través de su amor, sentirás su abrazo, su paternidad, su misericordia, su fortaleza, su apoyo, su gracia. Y después de todo esto pues empieza a orar por otras personas, proyectos, visión, iglesia, reino de Dios, lideres, pastores, perdidos, entre otras cosas, luego ora por tu corazón y cada una de tus debilidades, y después por último, ora por tus anhelos. Y cuando hayas terminado, cierra dándole gracias por haberte escuchado, y dale gracias porque das por hecho todo lo que has pedido, dale gracias por la respuesta, y recuerda, nunca te despidas de Dios, porque Dios no es alguien con que el que estarás solo un momento, sino alguien con quien estarás toda la vida.

Por la Palabra sabemos de Dios, pero por la relación le conocemos íntimamente.

Oración: Ve a la presencia de Dios y práctica todo lo que has aprendido.

Partes de esta serie:

  1. Como aprender a Orar | Parte I
  2. Como aprender a Orar | Parte II
  3. Como aprender a Orar | Parte III

Sobre Isangel Alcántara Falcon

Isangel Alcántara Falcon
Un servidor de nuestro señor Jesucristo que lucha día a día por agradar a Dios, por su misericordia me llamó a predicar su palabra a los perdidos, a sanar a los quebrantados de corazón y a dar libertad a los cautivos, anhelo vivir lo que predico encontrando cambios sobrenaturales en mi vida y con mi testimonio en la vida de otros.

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