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Aprender a Orar Parte III

Como aprender a Orar | Parte III

Otras de las causas por la cual no recibimos respuestas a nuestras oraciones es porque no sabemos orar, solo oramos para gastar en nuestros deleites Santiago 4:3.

Hasta en la manera de orar somos egoístas. Estamos tan centrados en nuestros propios deleites que nos hemos olvidado de orar por lo que realmente tiene importancia, y esto solo ocurre cuando le hemos dejado de dar participación al Espíritu Santo Romanos 8:26. Cuando hemos dejado de dar participación al Espíritu Santo, dejamos de orar en la voluntad de Dios y empezamos a orar en nuestros propios deleites. Ya no queremos orar por los perdidos, ni por los necesitados, ni orar para que el reino se siga propagando, no queremos orar por nuestros pastores, ni por nuestros líderes, ni por nuestras autoridades, ni por nuestra familia inconversa, ni por nuestro corazón, ni por la iglesia de Cristo, entre muchas cosas más. Y cuando oramos por nosotros mismos, vamos con una actitud arrogante delante de Dios como si fuéramos merecedores todo, ya ni pedimos perdón por nuestras faltas, y ni siquiera oramos para que Dios cambie nuestro corazón. No es malo pedir por nuestras necesidades ni por cosas materiales, el problema está en que nuestra relación con Dios se ha convertido en una relación de conveniencia, solo vamos a su presencia para que Dios nos resuelva los problemas y no porque lo amamos. Así como son las relaciones del mundo, así hemos convertido nuestra relación con Dios, y esto hiere todos los días el corazón de Dios. Si por necesidad acudes siempre a la presencia de Dios entonces por amor Dios va a permitir la necesidad para que permanezcas más tiempo a su lado.

Otra de las causas por la cual no recibimos respuestas a nuestras oraciones es que hemos convertido nuestra vida de oración en una tradición de hombres.

Tradición de hombres en la oración significa usar vanas repeticiones Mateo 6:7. Muchos de nosotros ya no oramos por dirección del Espíritu Santo sino por un patrón que ya establecimos en nuestra mente. Oramos mecánicamente y repetimos lo mismo todos los días, cuando Dios ha querido por mucho tiempo revestirnos de algo nuevo pero la monotonía ha bloqueado la dirección de Dios Véase Rompiendo con la tradición. Hemos creado hasta nuestro propio diseño para orar, sentimos que si no estamos en la iglesia entonces no estamos orando, si no estamos de rodillas pues no estamos orando, si no juntamos las manos entonces no estamos orando, si no cerramos los ojos sentimos que no estamos orando, entre muchas cosas más. Hemos olvidado que nuestra vida de oración no es algo mecánico, sino algo divino. Tu puedes orar mientras vas en tu auto, puedes orar mientras camina en las calles, puedes orar mientras trabajas, puedes orar mientras juegas algún deporte, solo debes poner tu corazón a disposición del Espíritu Santo. Lo que nunca puedes cambiar es tu vida de oración en lo secreto, en el lugar de intimidad, en el lugar del encuentro, ese lugar a solas donde nadie te ve y donde no hay distracciones.

Otras de las causas por la cual no recibimos respuestas a nuestras oraciones es que somos ignorantes acerca de la palabra de Dios.

Una de los medios que Dios utiliza para hacernos conocer su voluntad es la palabra de Dios. Muchas personas oran sin fe porque no conocen la palabra de Dios Romanos 10:17, y cuando oramos sin fe nuestras oraciones carecen de poder y autoridad. En la palabra de Dios hay miles de promesas para todo aquel que cree, y sin embargo hemos abandonado la palabra de poder por palabras humanas que se originan de nuestras emociones. Debemos entender que Dios escucha su palabra cuando salen de nuestra boca. Cada vez que oramos apoyados en su palabra es como un estruendo que rompe los cielos, es como si Dios mismo es quien estuviera hablando. Cuando usamos su palabra como arma en la oración el enemigo no tiene a donde huir y esta es la forma más poderosa de poder recibir respuestas a nuestras oraciones.  

Concluyo diciendo: ¿Cómo debe ser la manera más correcta para orar?…

Sobre Isangel Alcántara Falcon

Isangel Alcántara Falcon
Un servidor de nuestro señor Jesucristo que lucha día a día por agradar a Dios, por su misericordia me llamó a predicar su palabra a los perdidos, a sanar a los quebrantados de corazón y a dar libertad a los cautivos, anhelo vivir lo que predico encontrando cambios sobrenaturales en mi vida y con mi testimonio en la vida de otros.

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